Directora del colegio Los Asperones de Málaga
Hay muchos días difíciles. Los niños intentan resolver los problemas como ven que resuelven sus familias. Hay días conflictivos... El viento les afecta una barbaridad. El viento les pone a cien por hora. Hay días que lo pasamos mal. Sobrevivimos porque el equipo humano es buenísimo. La plantilla de maestros no viene con destino forzoso, sino que lo han pedido de forma voluntaria. Eso nos mantiene. Nos animamos unos a otros. Nos notamos los problemas en la cara.
¿Recuerda el primer día?
Cuando llegué, me dijeron: «Con esta paya, no». Ese fue el recibimiento.
¿Y eso?
Habían estado un año con otros profesores y les afecta muchísimo el cambio.
¿Ha dejado de ser la paya?
Ya soy gitana. Ya me dicen: «¿A que tú eres gitana?» Yo contesto: «Sí, pero no sé si por parte de padre o de madre». Para ellos soy 'La Ali', y cuando llamo a la administración digo: «Soy Alicia, la gitana».
Dice usted que Los Asperones enganchan.
Los Asperones enganchan. No sé si por el cariño que muestran los niños... aunque el que ahora te da un abrazo dentro de un rato te puede insultar. Nosotros no nos tomamos los insultos tan en serio como puedan tomárselos en otro centro. Creo que nos hemos adaptado más a ellos que ellos a nosotros. No les permitimos las faltas, pero tenemos que ser conscientes del medio en el que estamos. Asperones es duro. Algunas veces nos preguntan qué hemos hecho en la administración para que nos hayan mandado allí. Yo siempre contesto que ni somos Teresa de Calcuta ni hemos sido castigados a galeras. Somos trabajadores en un medio más difícil, con unos niños más problemáticos, pero no estamos condenados.
¿Diría que es usted una clara demostración de que las maldiciones no surten efecto?
(Risas) Maldiciones me han echado, y muchas. Soy supersticiosa, pero a mí todavía no me ha salido un orzuelo o un 'anzuelo' como dicen ellos. Y me han dicho muchas veces eso de que me salga un cáncer aquí o allá. Yo les contesto que ya no me queda sitio en el cuerpo para tanto cáncer. Si fuera verdad eso de las maldiciones, yo ya estaría en la tumba.
¿Recuerda la maldición que más le impresionó?
A veces hay problemas que repercuten en el centro y no son del centro, como por ejemplo las retiradas de menores, de las que siempre nos culpabilizan a nosotros. Hubo una época un poco rara, con muchos malos rollos y la limpiadora, que era gitana, me hizo un imperdible con siete nudos rojos. Me dijo que me lo enganchara y lo llevara puesto en contacto con el cuerpo. Lo he llevado mucho tiempo.
Colegio María de la O ¿le gusta el nombre?
Me lo encontré puesto.
Me suena a trágico, será por la copla.
Es un nombre bonito. La cofradía María de la O nos regaló un cuadro de la virgen. Yo le pido que nos cuide y nos vigile, porque si algún día tuviéramos la desgracia de que nos pasara algo grave con los alumnos, nos ajusticiaban. No haría falta un juez.
¿Está segura?
Si pasara algo, vendrían a pedir muchas explicaciones y no de forma tranquila. Sus hijos son lo más sagrado del mundo. Si ocurriera una desgracia... algunos saldríamos torteados.
Para ejercer la docencia allí, ¿qué se necesita en mayores cantidades: valor, vocación, arrojo o cariño?
Cariño hace falta, romper esquemas también, y conocer la realidad. Tú no puedes venir a dar una clase magistral a un niño que por la noche ha vivido un registro en su casa. Somos personas, y ellos sufren. Son muy alegres y tienen cantidad de problemas que... A veces pienso que si tuviera a mi padre, a mi hermano en la cárcel no tendría alegría para ponerme a cantar. Ellos tienen mucha alegría, pero sufren lo suyo.
¿Le ha dado el barrio alguna lección magistral?
Ha habido momentos en que por algún motivo he dicho: «Por poco no me puedo ir a mi casa». La respuesta inmediata ha sido: «No te preocupes, en mi casa tienes una cama». He bajado al barrio cuando estaban comiendo y he dicho: «¿Qué bien huele!» y al rato me han subido una cacerola de fideos. Comparto con ellos bodas, bautizos y entierros.
¿Ha aprendido flamenco?
¿Qué va! Yo les digo a mis niñas: «¿Enseñarme a menear el culo en redondo!» Pero no puede ser. Yo bailo y lo que más coraje me da es que lo graban en vídeo, y lo ven.
Predicar en el desierto, ¿que le dice?
Que siempre hay un oído que escucha, aunque se haga el sordo. No creo que hayamos predicado en el desierto. Sí hemos invertido mucho esfuerzo para conseguir pequeños logros que para mí son enormes. No se predica en el desierto. Mis antiguos alumnos eran muy absentistas y poco interesados, pero ahora traen a sus niños tan limpios, tan bonitos, hechos una monería. Se preocupan de que no falten; les llamas a una reunión y vienen. Eso es un cambio. ¿No hemos predicado en el desierto!
Pensaba en el desierto en el que a veces se convierte la administración.
Siempre me he sentido respaldada por la administración.
¿Desmontaría un Belén?
¿Y esa pregunta?
Recordaba la polémica que se montó con una directora que quitó un Belén.
A veces, cuando no hay realmente problemas, se arma un cirio por la mínima historia. Yo sí desmontaría un Belén, pero no por motivos religiosos, ¿qué tontería! En nuestro caso, la mayoría de los niños son de la iglesia evangélica, y hacen la comunión por la católica, que es la que hay en el centro. ¿Qué le parece?
Un lío.
¿Un lío! Se lo decimos a los padres, pero los padres contestan que a los críos les hace ilusión. Lo admitimos.
¿Se ve en un colegio de El Limonar?
Ahora mismo, no. He participado en el concurso de traslado y me han dado un instituto y... no. Le dije al delegado que no quería irme. 20 años de mi vida es mucho, pero 20 años para ver cambios es poco tiempo. Yo empiezo ahora a percibir pequeños cambios y después de lo que me han costado, quiero disfrutarlos. Ver si es cierto lo que yo decía siempre: mi esperanza está en los hijos de mis alumnos. Si eso es así, quiero disfrutarlo. Disfrutarlo como disfruto cuando los llevamos a alguna actividad fuera y nos felicitan por su comportamiento. Entonces, como dicen los gitanos, nos ensanchamos.

cris dijo
Si todos los maestros y profesores pensaran y actuaran como Alicia Alonso, la educación en España sería mejor. Es esa falta de valores lo que falla. Para esta profesión es imprescidible la vocación y esta Señora demuestra que la lleva dentro.Saludos!!
21 Julio 2008 | 12:42 AM